Cambio 16 de Chihuahua

Cambio 16 No. 49
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Maquila,  el ícono de Juárez que se transforma

6 de noviembre

Maquila, el ícono de Juárez que se transforma

Alexandro González

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Ciudad Juárez— La década de los 60 estaba a mitad del camino y mientras Estados Unidos libraba su batalla en Vietnam y por todo el mundo aparecían movimientos sociales, en México el destino tomaría un rumbo diferente, de manera especial en sus fronteras del norte.

Exactamente un siglo después de que Benito Juárez la convirtiera en la custodia de la República, Ciudad Juárez viviría un suceso permanente, transformador y medular para su historia: la llegada de la industria maquiladora.

Con la conclusión del Programa Bracero en 1965, esta frontera comenzó adquirir tintes cosmopolitas y es que esta tierra sirvió como refugio de miles de braceros deportados y desempleados.

En ese año se implementó el Programa de IndustrializacióFron-teriza, que consistió en la instalación de fragmentos de los programas productivos de los procesos industriales estadunidenses que requerían de mano de obra.

A partir de ahí, por medio de empresarios y funcionarios, la maquiladora comenzó a enraizar justo en lo suave y, a la vez, agreste de su desierto.

“Cuando se crea el Programa Nacional Fronterizo no funciona como se esperaba, se piensa en un programa que consistía en las “plantas gemelas”, que una planta estaba del lado americano y otra en el mexicano; aquí se agregaba mano de obra y se terminaba el producto, entonces nos convertimos ya en una ciudad maquiladora”, externa el sociólogo e historiador Raúl Flores Simental.

De acuerdo con la historiadora Guadalupe Santiago, para 1970 Juárez tenía 22 empresas –todas de capital extranjero– que empleaban a más de 3 mil personas; en un corto período la maquila ya tenía un auge significativo, que a la mitad de esa década enfrentaría sus primeras crisis.

La instalación de la maquiladora trajo empleos y convirtió a Juárez en un polo de atracción, pero no todo significaría un impacto positivo para la ciudad, pese a ser una localidad con bajo índice de desempleo.

“Era una ciudad que no estaba preparada para recibir a la maquiladora; Juárez es una ciudad con planeación ausente que creció por intereses de los especuladores de la tierra y la llegada de la industria condenó a mucha gente a carecer de servicios.

No creció al mismo ritmo la oferta educativa, hospitalaria y de servicios”, indica Flores.

Con altibajos y en puerta grandes fenómenos sociales, la industria continuó su proceso de expansión en Juárez y para 1980 ya existían cuatro parques industriales que alojaban a 52 compañías.

El sociólogo explica que con la llegada de la industria también surgieron mitos en torno a ella, como el decir que influyó en la desintegración familiar o en altos índices delictivos; en este último punto, hace hincapié en que hay ciudades sin maquiladoras en donde la violencia persiste.

A más de medio siglo de su llegada, la industria en Juárez y en el estado de Chihuahua atraviesa un período de cambios tanto tecnológicos como políticos; la incertidumbre llega con las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio, pero la esperanza sale a flote con la tecnología 4.0 (llamado así a la cuarta revolución industrial) y las capacidades del recurso humano.

“La maquila es un ícono para nuestra ciudad porque antes Juárez era un lugar usado para diversión, más que para turismo, y hoy vemos un cambio total donde viene gente por servicios médicos, industria y negocios”, afirma Jaime Campos, director estatal de Industria.

Sin la capacidad ni la planeación para recibir a un ente económico como la industria, Juárez abrió en la década de los 60 sus puertas una vez más y labró un sendero que lo conduciría a una serie de fenómenos sociales en los que aún no se ha dictado el punto final.

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