20 de febrero

Revierten la desertificación con el ganado

Alexandro González

Para Raúl y más de un centenar de criaderos, no existen las quemas de pastizales, los fertilizantes, ni sistemas de riego costosos; sólo es cuestión de entender al planeta y sus ciclos naturales

La desertificación en el desierto poco a poco se revierte. La redundancia puede ser válida al ver cómo éste desastre natural en vez de progresar y propagarse, atraviesa una etapa de regresión en la que los pastizales vuelven a brotar en la aridez de Chihuahua.

Con la creación de la Dirección de Economía Social, la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico apuesta por las empresas productivas enfocadas a la comunidad y el medio ambiente, con el fin de aspirar a una transformación social. Apoyar la implementación del manejo holístico del suelo en los pastizales chihuahuenses, es un ejemplo de sus focos de atención.

Sobre la estepa chihuahuense el pasto y el quelite renacen con espigas de esperanza para el mundo, su naturaleza y su vida salvaje.

“El mejor fertilizante para la tierra es la huella del dueño arriba de ella”, cuenta Jesús Almeida, un ganadero chihuahuense que, luego de heredar las tierras de su padre y llevarlas a la quiebra, encontró en el Manejo Holístico del Suelo una vía de productividad y desarrollo, así como una conexión con el planeta.

En ocasiones, aferrarse a una idea o a un proyecto puede dificultar ciclos, pero el reconocer errores puede salvar vidas y ecosistemas; así sucede con Almeida y otros 109 criadores que rompieron patrones en el campo y ahora, sin importar la temporada, su suelo tiene todo menos desertificación.

La historia se remonta hasta la década de los 70, cuando Jesús, un agrónomo egresado de la Estatal de Nuevo México, tomó las riendas del Rancho El Grullo –cuyo terreno abarca parte de Namiquipa, Riva Palacio y Cuauhtémoc– para mantener la estirpe ganadera de su abuelo y su padre.

A los ocho años de heredar la tierra, los números rojos en esta ganadería aparecieron para quitarle el deseo a Jesús de trabajarla; sin embargo, el destino obró y se encontró con personas deseosas de cambiar el mundo, sin importar que las juzgaran por su locura o su divergencia.

Con el rancho en quiebra se encontró con Guillermo Finan, un homólogo de profesión, que en busca de innovar tomó un curso con Allan Savory, un ecologista de Zimbabue que hasta la fecha combate la desertificación con el ganado.

Luego de varias conexiones interpersonales, Almeida, su padre y otros 30 ganaderos se reunieron a mitad de la década del 80 con Savory, quien compartió el Manejo Holístico del Suelo sin tener la aceptación y aprobación de los asistentes.

“Vamos a la plática y comienza este señor a hablar, y yo medio le entendía, y no lo que decía porque yo tenía otra manera de pensar; al final se me hizo medio lógico, pero mi padre me dijo que Savory estaba loco”, menciona el ganadero.

La teoría de Savory radicaba en que el suelo al mismo tiempo que tenía sobrepastoreo, atravesaba un proceso de sobredescanso; dos años más tarde el postulado convenció a Almeida de visitar el rancho de Finan en Coahuila y de ver que en pleno desierto el pasto abundaba.

Después de tomar la preparación adecuada, el ganadero chihuahuense comenzó a implementar el sistema y para 1998 su rancho había repuntado, lo que significó una satistacción para su padre, quien falleció al poco tiempo de ver fértil la tierra que él trabajó durante una vida.

“Tuvimos muchísimos problemas desde un principio; locos, destrabados, hechizados y diabólicos, de todo nos apuntaron. Nos dijeron que íbamos a fracasar y al final ahora estamos adelante, no nos equivocamos”, indica.

Para Almeida, el Manejo Holístico es un sistema integral de la naturaleza, en el que el equilibrio es fundamental para que la naturaleza progrese, y esto sucederá si se respetan los ciclos de cada ente que forma un ecosistema.

En este método no existen las quemas de pastizales leñosos causados por la oxidación, tampoco se requiere de fertilizantes, ni sistemas de riego costosos; sólo es cuestión de entender al planeta y sus ciclos naturales.

Almeida cuenta con 15 potreros habilitados para el pastoreo en El Grullo; en cada uno de ellos, su ganado pasta durante cuatro días, es decir, en 60 ya se cumplió el primer ciclo de pastado en sus tierras.

Cada potrero abre sus puertas a los rumiantes seis veces al año, lo que indica que el pasto de cada división está disponible para alimento 24 días por 341 de descanso; en ese lapso, el terreno es capaz de adquirir y generar nutrientes, también de regenerarse y conservar la humedad de las precipitaciones.

A la fecha, Jesús Almeida, junto con el Centro de Recuperación de los Recursos Naturales, buscan difundir este sistema por todo el estado; pese a que instituciones públicas y privadas les han cerrado la puerta, los 110 ganaderos que emplean la metodología de Savorytrabajan su tierra de manera unidireccional: en busca del desarrollo sustentable.

Son ya más de 20 años los que pasaron cuando Almeida llevó a la quiebra el rancho de su padre, y hoy con su hijo Juan Pablo en pos de tomar las riendas del terreno, él es testigo de que muchas cosas inusitadas sucedieron en esas dos décadas, como que en pleno desierto las espigas de la esperanza, luego de estar enterradas, brotaran para eliminar la desertificación en el desierto.

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