Letras juarenses arropan premio nacional de cuento

29 de agosto

Letras juarenses arropan premio nacional de cuento

Armando Molina

La escritora Elpidia García, habla de sus inicios “tardíos” en la literatura, del cuento que la hizo merecedora del Premio Amparo Dávila 2018, y que se inspiró en una historia real que nació con una placa… en una de las calles de El Paso

Elpidia García Delgado, escritora juarense autodidacta, ganadora del Premio Nacional de Bellas Artes de Cuento Amparo Dávila 2018 por el libro El día que mataron a Dedos Fríos y otros relatos, manifiesta que este cuento, fue inspirado en una historia real encontrada en una placa localizada en una calle de El Paso, Texas.

“Utiliza uno las referencias que tiene para poder construir historias”. García dice que su libro es ecléctico pues hay un cuento inspirado en el mito de Polifemo y Galatea, una historia de amor, un par de historias simpáticas, uno contra la gordofobia, entre otros que aligeran los cuentos basados en los hechos violentos que marcan la historia de Ciudad Juárez.

Elpidia es parte de un colectivo de escritores llamado Zurdo Mendieta con quien ha publicado una antología de cuentos de varios autores llamada Desierto en escarlata: relatos criminales sobre Ciudad Juárez.

“Inmersos como estamos en esta situación no nos queda otra que expresarlo”. Hay una historia de una madre que busca a su hija y que se encuentra con la corrupción policiaca; otra de una mujer que sufre abuso y que no evita que su marido se suicide, así como historias de secuestro y de feminicidio.

“Un escritor, un artista de cualquier disciplina, se nutre de lo que ve a su alrededor, de las historias que lo conmueven, que lo impactan, de la tristeza que lo rodea” y luego señala los últimos índices de violencia. “Estamos rodeados de muerte. Es simplemente natural que uno vaya hacia esas historias, por la desesperación de no poder verla finalizada”.

Elpidia vs las maquiladoras del mal

Sobre la diferencia entre el arte y los narcocorridos, narconovelas y otros productos creativos de alto consumo que hacen apología de la violencia y que en todo caso obtienen beneficios económicos, la autora señaló que todo radica en la motivación. “Expresar de manera estética algo que te preocupa, algo que te come el coco, yo creo que es arte; si tu motivación es el dinero, entonces eso va por otro lado”.
Sus cuentos parten del deseo de escribir sobre un momento doloroso o conmovedor.

Su primer libro Ellos saben si soy o no soy contiene historias ficticias basadas en su experiencia trabajando. Busca la redención de los trabajadores que reciben un salario miserable, muchas veces bajo condiciones inseguras, y escribe contra quienes están escalón más arriba, son más injustos y abusan de su poder. “Todo eso yo tenía que decirlo de alguna forma, ¿no?”.

Ellas saben si soy o no soy fue rechazado para promover su lectura entre los trabajadores por Index Juárez, asociación que agrupa a las maquiladoras de esta frontera, por desconocimiento de la cultura.

Elpidia autodidacta

“Empecé a escribir hace cerca de 14 años”, después de terminar su relación laboral en la maquiladora. Tres de esas maquiladoras quebraron y una de ellas la despidió injustificadamente después de 22 años de servicio. “El modelo neoliberal de las maquiladoras de eso se trata, de una deslocalización de las empresas, es decir, ellos ponen una empresa en México y hacen estudios de mercado, ven que les sale más barato hacerlo en China y pues se van y dejan a los todos esos trabajadores al garete; muchas, no todas, han dejado a los trabajadores sin pagarles o encuentran la manera de sacarlos sin tener que indemnizarlos y es una injusticia”
Al comenzar a escribir “ya tenía yo cierta edad”, dice. Harta del trabajo al que dedicó muchos años de su vida y con frustración, pero con más tiempo libre empezó a dedicarse a algo que le había gustado siempre. “Me gustaba mucho escribir, aunque fueran procedimientos, la redacción me encantaba”. Abrió un blog, Maquilas que matan, en el que empezó a escribir pequeñas anécdotas, reflexiones, opiniones. Luego envió un cuento a un concurso municipal y ganó.

“Yo me formé en la maquiladora”

Dice que le faltaba adquirir herramientas técnicas, “yo no tengo formación universitaria, yo me formé en la maquiladora”. Se inscribió al taller de escritura creativa del entonces Ichicult y fue puliendo su trabajo mientras lo enviaba a revistas; después aplicó a la beca David Alfaro Siqueiros 2012, misma que le fue otorgada y fue beneficiada. El resultado fue Ellos saben si soy o no soy.

Entró al colectivo Zurdo Mendieta, surgido de un taller de novela de Elmer Mendoza, para luego enviar un libro suyo a la primera edición del concurso de publicaciones de la UACJ, Voces al sol, y ganarlo. Así nació su segundo libro, Polvareda.

Polvareda no abandona el tema de la maquiladora, pero incluye un cuento fantástico de brujas, Un poco fea; otro policiaco, Las bellas nalgas de Iris Ross, y un cuento de amor de una pareja de indigentes a quienes quiso reivindicar, “también son seres humanos, también requieren nuestra atención”. Su último premio, el Amparo Dávila, lo han ganado 45 autores, pero sólo seis han sido mujeres. “Para mí es un privilegio estar en una lista donde se encuentra escritoras tan admiradas como Cristina Rivera Garza o Beatriz Espejo.

Elpidia, quien nació en 1959 en Jiménez, Chihuahua, dice “yo ya empecé tardíamente, empecé vieja, con más ganas debo apurarme más porque lo primero que se acaba es la vista, entonces hay que esforzarse y hay que seguir trabajando y seguir escribiendo”. Su premio obtenido da realce a la literatura fronteriza, señala, y es momento para que los creadores juarenses aprovechen la mirada puesta aquí, además solicita a la Secretaría de Cultura y a otras instituciones para que vuelvan los talleres gratuitos de creación literaria para niños y adultos.

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