4 de diciembre

Gimnasio “Nayo” Revilla, ícono del deporte chihuahuense por 7 décadas

Alfonso Ramírez

Su majestuosa arquitectura se adapta a las nuevas demandas del deporte

A casi siete décadas de su construcción como parte del proyecto integral de la Ciudad Deportiva, en la capital del estado, el Gimnasio “Nayo” Revilla sigue siendo un ícono del baloncesto chihuahuense, escenario de actos deportivos y sociales.

En su duela aún rebota el balón de baloncesto y su sonido evoca batallas deportivas legendarias protagonizadas por Los Dorados y Las Adelitas, que peleaban a muerte la victoria o vendían muy cara la derrota.

Su señorial arquitectura exterior se conserva a través del tiempo, aunque su interior ha sido remodelado quitando las gradas aledañas a la cancha para hacerlo más funcional; la caldera y la sala de regaderas fueron retiradas alrededor del año 2007. Pero aún hay asientos en la parte alta del inmueble, para quienes observan torneos de voleibol, cachibol, actos cívicos y muchos otros eventos.

Mediante su moderna estructura deportiva desmontable se pueden improvisar canastas laterales retractiles, dos canchas para voleibol y otros espacios para diversas actividades recreativas. Debido a que su techo es una concha o arco, fue necesario colocar cables de grueso calibre para evitar el deslizamiento que por diseño presentan este tipo de estructuras.

El sótano albergó por un tiempo el Salón de la Fama del Deporte Chihuahuense; sin embargo, fue removido para trasladarlo al moderno Gimnasio Manuel Bernardo Aguirre, de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh), en donde se pueden observar fotografías del propio Leonardo “Nayo” Revilla y de Roberto Ortiz, quien promovió el deporte en el estado y logró que el viejo gimnasio de la Ciudad Deportiva se bautizara con el apodo de “Nayo” Revilla.

Con la inauguración en 1982 del Gimnasio Rodrigo M. Quevedo, en la colonia Santa Rita, en sustitución del antiguo edificio a espaldas del Paraninfo de la UACH, el Gimnasio “Nayo” Revilla dejó de tener la importancia de sus orígenes.

Aun en esa circunstancia, la demanda de uso no ha disminuido y funciona como gimnasio de entrenamiento, no tanto de exhibición. Ahora se practican el cachibol, muy popular entre los adultos mayores, baloncesto y karate, además del voleibol.

No obstante el paso del tiempo y la evolución en las funciones que desempeña, en el gusto popular el “Nayo” Revilla se identificó por muchos años como una catedral del baloncesto, pues figuras legendarias como José “Pistolas” Meneses, Josué Neri Santos, Héctor “Tarzán” Guerrero, Luis Enrique “Chiquis” Grajeda, Raúl Palma, Jesús “Chuy” García, Jorge “La Flecha” Zaragoza, Agustín “Tin” Ávila y Oscar Asiain hicieron vibrar con sus jugadas a los aficionados al deporte ráfaga que abarrotaban las gradas del inmueble.

Este histórico recinto de la superación personal a través de las hazañas deportivas fue el tercer inmueble en tomar su lugar dentro de la Ciudad Deportiva, en la capital del estado, sólo antecedido por el Estadio Olímpico (1947) y el Estadio de Beisbol Manuel L. Almanza (1949).

Leonardo “Nayo” Revilla Romero
El nombre de “Nayo Revilla” le fue impuesto a este edificio en 1959, como reconocimiento a Leonardo Revilla Romero, destacado deportista, derecho humanista gestor social, político y maestro, quien junto a su hermano Rafael “Gitano” Revilla escribió páginas de oro para Chihuahua en diversas disciplinas como el baloncesto y el atletismo.

Después de un destacado paso por la YMCA (Young Men’s Christian Association, por sus siglas en inglés e identificada como la “Guay”), “Nayo” decidió impulsar un proyecto para construir todo un complejo que permitiera a los chihuahuenses practicar el deporte de su predilección en forma gratuita.

En ese sentido, “Nayo” planteó su proyecto al gobernador Fernando Foglio Miramontes, quien dio su aval para que se construyera lo que por muchos años se conoció como la Ciudad Deportiva, hoy Deportiva Centro debido a que existen varias de su tipo en la capital del estado.

Nombrado director del proyecto, Leonardo Revilla viajó a Estados Unidos como su primea tarea para comprar los árboles canadienses que ahora se yerguen altos en toda la Ciudad Deportiva, algunos de ellos habiendo alcanzado 15 metros de altura.

La histórica Ciudad Deportiva sigue siendo centro de reunión para quienes practican el atletismo, para familias que prefieren caminar de la mano de sus seres queridos, amigos que se recuestan en el césped para platicar los eventos más importantes del día y enamorados que toman un tiempo para estar en pareja.

Su construcción se inició durante el gobierno de Fernando Foglio Miramontes (1944-1950), bajo la dirección del ingeniero Emil Bronimann, siendo oficialmente inaugurado el 26 de septiembre de 1947, por el presidente de la República, Miguel Alemán Valdés.

Parte del terreno en el que se construyó era en un principio el Panteón General, el cual ya había sido convertido en un campo deportivo por el gobernador, Roberto Fierro (1931-1932); mientras que el resto fue donado por herederos de doña Emilia Müller de Elías, hija del importante empresario de origen alemán, Heinrich Müller.

En los primeros planos se proyectaba construir en una superficie de 30 hectáreas un estadio con capacidad para 5 mil personas, gimnasio monumental, ocho frontones, campos de tenis, basquetbol, voleibol, parque y graderías de béisbol, alberca olímpica, un bosque artificial de 17 mil árboles, electrificación para servicio nocturno en todas las secciones deportivas y transformadores en el campo de béisbol, pista deportiva para eventos atléticos, área de box, vestidores y sanitarios.

Este artículo incluye información del Instituto Chihuahuense de Deporte y de Oscar A. Viramontes Olivas, autor de Los Archivos perdidos de las Crónicas Urbanas.

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