Cambio 16 de Chihuahua

Cambio 16 No. 32
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16 de mayo

Un samurái en la Revolución

Jacobo Miranda

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Se dice en Japón que el camino de todo samurái es la muerte y que aquel que no está preparado para afrontarla no es un verdadero guerrero, sin embargo, Kingo, a sus escasos 17 años, tenía una gran historia aún por escribir.

Nacido en el año de 1889, en la prefectura de Fukuoka en Japón, KingoNonaka era un niño de esos que en México denominamos “chispa”, ocurrente y sin duda muy inquieto, sin embargo, le rodeaban la pobreza y miseria. Heredó la técnica para trabajar el campo, inclusive tuvo la oportunidad de trabajar como buzo en la pesca de perlas, pero la condición económica que embarcaba la vida de su familia se tornó insostenible.

Es así como en 1906 toma la primera decisión difícil de su vida; salir de casa y emigrar a México. Asentó en Salina Cruz, Oaxaca, donde trabajó como jornalero en una plantación de café; vivió una travesía durante tres meses rumbo a los Estados Unidos, hasta que finalmente fue acogido por una familia en Ciudad Juárez, Chihuahua, que lo bautizó como José Genaro KingoNonaka.

Aprendió el oficio de enfermero en un hospital cercano, que le serviría para posteriormente tramitar una licencia y desempeñarse como tal.

En esta etapa su vida tomó un giro inesperado, ya que en 1911 se unió a las fuerzas de Francisco I. Madero, en donde destaca la anécdota de haber curado a un Madero herido en el ataque a Casas Grandes.

Después, en 1913, se integró al batallón del general Francisco Villa, donde desempeñaría como Capitán Primero de Caballería, perteneciente al Batallón de Sanidad de la mismísima División del Norte, jugando un papel relevante en las batallas de Chihuahua, Ojinaga, Bermejillo, San Pedro de las Colonias, Paredón, Torreón, Zacatecas y del Bajío.

Se sabe que su último trabajo para el general Villa fue en Marzo de 1916, cuando cuidó a 64 villistas heridos en la Iglesia de San Buenaventura, tras la incursión del Centauro del Norte a Columbus, Nuevo México, que no terminó nada bien ya que el cura local los traicionó y entregó a los heridos al general estadounidense John Joseph Pershing, por tanto Nonaka tuvo que huir con los 10 mil pesos en monedas de oro que había recibido por el encargo.

Su hijo Genaro Nonaka García y el historiador José Gabriel Rivera afirman que Nonaka participó en 14 acciones bélicas durante la Revolución Mexicana: dos con el ejército de Francisco I. Madero y 12 con la División del Norte.

En una nota de El Universal, firmada por José Juan de Ávila, se observa la condecoración al Mérito Revolucionario que recibió en 1962 el Capitán Primero de Caballería KingoNonaka, a manos del secretario de la Defensa Nacional, en presencia del presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Así como dicta el código de honor de los samuráis, todo guerrero debe procurar las siete virtudes: justicia, coraje, benevolencia, respeto, honestidad, honor y lealtad, mismas que jamás abandonaron a Nonaka en su paso por nuestro país; principios con los que comulgó hasta su último aliento, convirtiéndolo en el Samurái de la Revolución Mexicana.

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