Cambio 16 de Chihuahua

Cambio 16 No. 52
[email protected]


Invierno en Barrancas  del Cobre

12 de diciembre de 2016

Invierno en Barrancas del Cobre

Jimm Budd

136visitas

Con el dólar más caro de lo que estaba hace un año y que los precios siguen subiendo, las vacaciones de Navidad en el gélido vecino del norte pueden resultar bastante costosas.

Pero si realmente se desea ver algo de nieve, ¿qué tal un viaje a bordo del Chepe?
De acuerdo con encuestas de Internet, el traslado en el tren por las Barrancas del Cobre es uno de los viajes más espectaculares de la Tierra. Está a la altura de una travesía sobre rieles de París a Estambul o de Siliguri a Darjeeling, en la India.

El Chepe no sólo es un viaje en tren; el paisaje impresiona y la excursión se realiza sobre una maravilla de la ingeniería a través de los rincones más remotos y complejos de México.

Actualmente, ya hay un aeropuerto en Creel, pero sugeriría ser más tradicional y volar a Los Mochis, terminal occidental de la línea, para después dirigirse hacia El Fuerte y pernoctar al menos una noche ahí.

La salida desde Los Mochis se hace al amanecer, pero quien se queda en El Fuerte puede dormir un poco más y desayunar antes de abordar el tren a las nueve de la mañana.

El Fuerte se presenta como el lugar de nacimiento de El Zorro; si has ido al cine, seguramente ya sabes todo sobre este enmascarado.

Mejor aún, este Pueblo Mágico de Sinaloa, con su plaza central, su iglesia de las misiones jesuitas y el Palacio Municipal del siglo XIX, tiene todo el encanto que cualquiera pudiera desear.

Aunque el viaje de El Fuerte a la ciudad de Chihuahua tarda alrededor de 12 horas, la mayoría de los viajeros hacen varias escalas en el camino.

Muchos bajan del tren en Bahuichivo para subir a un destartalado autobús que los lleva en 40 minutos a Cerocahui, en el borde del Valle de Urique. El viaje, en medio de hermosos pinos, madroños de corteza roja, brillantes flores salvajes, fascina.
Otra noche se puede pasar en Divisadero, a 2 mil 300 metros sobre el nivel del mar, con la mejor vista del Cañón del Cobre.

Divisadero es el lugar para admirar las salvajes y escarpadas gargantas de la Tierra, mientras se disfruta de una cena y los camareros se convierten en un cuarteto de guitarra.

La siguiente parada es Creel que, para los chihuahuenses, sirve como puerta de entrada a las Barrancas del Cobre.

Los jóvenes de corazón, ciclistas de montaña y excursionistas, suelen quedarse en Creel y de ahí, regresan a casa a pesar de todo lo que hay que ver.
Los pasajeros que van hasta Chihuahua pueden bajar en Cuauhtémoc y de esa ciudad, continuar en camión.

De esa manera, pueden visitar a los menonitas, no tanto para comprarles queso, sino para conocer el modo de vida de estas personas que tienden a rechazar todo lo que es moderno, pues lo asocian con algo malo.

¿Qué tan malo? Dependerá de qué menonita es quien juzga. De hecho el más conservador no permitirá nada motorizado, para arar sus campos.

Las mujeres y niñas menonitas visten faldas largas, cofias atadas debajo de la barbilla con amplias cintas. Esas mujeres, por cierto, hablan con más fluidez en un dialecto alemán que en español.

Cuando se concibió el tren Chihuahua-Pacífico, hace más de un siglo, se le consideró una ruta corta y rápida. Ahora, si bien no es la manera más rápida para llegar de Los Mochis a Chihuahua, sí es la más bonita.

ooo---000---ooo

Ayúdanos a encontrarla

Si cuentas con información ingresa a pasaeldato.gob.mx y llena el formulario en el apartado “Ayúdanos a Encontrarlas”. Tu denuncia es totalmente anónima y segura. #FEM #BúsquedaEnVida