Cambio 16 de Chihuahua

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19 de junio

Julimes, tras los pasos del mamut

Alfonso Ramírez

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Vestigios de un pasado remoto se esconden tras enormes paredes de lodo seco que al deslavarse muestran colmillos y huesos de mamuts. Los ancestros de los elefantes escogieron esta zona del municipio de Julimes como última morada, en lo que tal vez fue el último reducto del Mar Continental de Thetis.

El Valle del Mamut, a unos 90 kilómetros de la ciudad de Chihuahua, alberga, además de restos fósiles, piedras en el lecho del arroyo con lo que parece ser una pisada de dinosaurio, caracoles petrificados y trozos de cuarzo.

El Thetis fue un mar que existió en el Ecuador durante el Cretáceo, hace aproximadamente 100 o 120 millones de años. Abarcaba todo México, el Caribe, parte de Sudamérica, Texas, Nuevo México y California. Ese mar se convirtió en el Mediterráneo cuando Europa y América se separaron.

En general, los fósiles son abundantes en varias zonas del estado. Se han extraído restos en Cuauhtémoc, Jiménez y Julimes, mientras que rumbo a Ojinaga sólo se tienen noticias de la presencia de ellos, afirma la doctora Angélica Oviedo, paleontóloga y catedrática de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH).

Los restos reconstruidos que se encuentran en exhibiciones de Delicias y Chihuahua fueron encontrados en las zonas áridas de Julimes.

Oviedo relaciona la estancia de estos proboscídeos en territorio estatal a la costumbre de los elefantes actuales, que viven en familias y ante el presentimiento que van a morir, los adultos se van a un cierto lugar y ahí mueren todos.

“En un sitio donde se encuentra un mamut (fósil), se sabe que se pueden encontrar otros más. Por la posición que tienen al morir se puede determinar la causa de la muerte, si es acostado de lado es que murió de cusas naturales, pero si fue por una catástrofe tendrá una posición anormal”, explica.

Agrega que es posible que haya sido víctima de tigres dientes de sable, o bien osos y lobos gigantescos en comparación con los especímenes actuales. Si es así, del mamut se encontrarán partes dispersas.

“Con un fragmento de colmillo no se puede saber si se trata de un gonfoterio, mamut o mastodonte, se necesita el colmillo completo y ver si es recto, ligeramente o muy curvo”, dice la paleontóloga.

Extraerlos –comenta, en relación con restos fósiles encontrados en el Valle del Mamut– es muy difícil porque es un material sumamente frágil, ya que descascara fácilmente.

Con un grupo de ayudantes, la especialista trabaja en la conservación de un colmillo que desde hace un año fue descubierto por los lugareños, quienes pensaban que estaba pegado al esqueleto.

Sin embargo, después de una ardua y minuciosa tarea de escarbar y limpiar hacia los lados con brochas, solo se encontró una pieza incompleta. Como estaba en el arroyo El Almagre, es necesario buscar aguas arriba por el resto del animal.

Para precisar con más exactitud si se trata de un mamut, es necesario encontrar el cráneo y las muelas, pues en la estructura de estas piezas dentales está la información de las especies. “Lo que más tenemos en Chihuahua es el mamut”, señala la especialista.

Entre los restos que se tienen en la presidencia municipal de Julimes hay muelas y se puede decir que sí se trata de restos de mamut.

De cualquier manera, asegura la paleontóloga, en un segundo viaje a ese municipio se revisará todo el material que está guardado en vitrinas para asegurarse que los nombres sean correctos.

Un mamut adulto pesaría entre 6 y 8 toneladas y su altura sería de 6 metros en promedio. Estas características hacen imposible que un animal completo o semi completo pueda ser extraído en un día, se requeriría cerca de un mes realizar esa tarea.

Dejaron su huella los julimes y navichames

Además de fósiles, en el extenso territorio del Valle del Mamut se localizan ruinas y cavernas en donde dejaron su huella cultural los julimes y navichames, indígenas emparentados con los conchos, tribus que podían ser sedentarias y practicar la agricultura, o nómadas que vivían de la caza y la pesca.

Con la llegada de los conquistadores españoles también llegaron los misioneros católicos. En la Cueva de Las Coloradas o Piedras Coloradas, que se dice fue tallada en un cerro por los propios indígenas como un centro ceremonial o de convivencia, se pueden observar pinturas rupestres que tienen similitud con otras encontradas en los Ojos del Chuvíscar de la capital del estado.

En el exterior, cruces cristianas labradas sobre la roca, aún visibles pero en grave peligro de desaparecer por el paso del tiempo, señalan el rumbo de la evangelización desde el año 1540, aproximadamente. Igualmente, hay morteros, agujeros sobre la piedra en los cuales se cocinaban alimentos que podían ser compartidos en fechas determinadas.

Al frente de esta cueva se encuentran los restos de lo que quizá fue una especie de presidio o una atalaya para otear el horizonte y ver el paso de tribus enemigas o soldados.

En este lugar, llamado El Presidio, llaman la atención las esquinas del muro con piedras completamente lisas y alineadas en un ángulo recto.

Vestigios de un pasado remoto

- El Valle del Mamut se encuentra a 90 kilómetros de la Ciudad de Chihuahua.

- Alberga fósiles, pisadas, caracoles petrificados y trozos de cuarzo.

Angélica Oviedo García

Es catedrática de la Facultad de Ingeniería en la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH). Es paleontóloga de invertebrados, especialista en rudistas (un grupo de moluscos marinos que vivieron en el Mar de Thetis).

Es bióloga de formación, hizo la maestría en Geología, requisito para ser paleontóloga, en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y el doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona, España, donde se especializó en rudistas.

Es oriunda de Querétaro y ha vivido por diez años en Chihuahua.

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